¡Hola, magníficos artistas! ¿Conocemos todos a Dalí? Dalí fue un extravagante y genial artista que se convirtió en uno de los máximos exponentes del surrealismo.

Era tan extravagante que un día decidió que saldría de un huevo, si no lo habéis visto, buscadlo, porque no tiene desperdicio, ni esta performance ni toda su obra. Pero estamos aquí para trabajar sobre uno de sus cuadros, La persistencia de la memoria, una pintura cuya creación nació en su cabeza, según él mismo, después de comerse un queso camembert… 

Un queso que dibujó en su mente los icónicos relojes blandos que después él inmortalizaría en este cuadro. Y eso mismo vamos a hacer hoy, un reloj blando. Adelantamos ya que no hace falta que tengáis camembert, a no ser que lo queráis para picar mientras hacéis vuestro reloj, claro…

Material:

  • TELA VIEJA: Con tela vieja nos referimos a algo de tela que vuestros mamás y papás os dejen usar como lienzo. Es necesario que sea una tela blanca o de un color claro, porque vamos a dibujar encima. Puede ser un trapo, una camiseta, una toalla, un jersey… ¡a ver qué os dan!
  • ROTULADORES, PINTURAS y PINCELES: Seguramente los rotuladores serán lo que irá mejor para trazar el dibujo y depende de la tela también para pintarlo, pero si alguien tiene témperas o acrílicos también irán geniales para pintar. ¡Eso sí, si son acrílicos poneros una bata!
  • TIJERAS: Para recortar el reloj. 

Pasos:

Lo primero que tenemos que hacer es poner la tela sobre una base para que la mesa no se manche si la pintura traspasa, un cartón, madera o carpeta servirá. Una vez hecho esto, escoged un reloj, nosotros hemos escogido este reloj blando en el momento de su explosión:

«Pues sí, soy un reloj explotando, ¡encantado de conocerte!»

Ahora pasemos a la acción. Dibujad sobre la tela un reloj de bolsillo grande. Pero, ¡atención! Dibujad la mitad superior normal y la mitad inferior con el efecto derretido, es decir, más alargado de lo normal, o con ondas. Si vuestra tela no es blanca del todo y tenéis pinturas, podéis pintarla de blanco antes de seguir con el dibujo, nosotros lo hemos hecho así, y ya que estábamos, hemos aprovechado para pintar la carcasa:

Luego dibujad lo que hay en el interior. Nosotros hemos dibujado las manecillas, y después los números. Los números los hemos colocado bailando, como en nuestro reloj de referencia, el 12 lo hemos colocado saliendo hacia arriba y el 6 cayendo. Como no teníamos color azul los hemos hecho lilas:

Como el reloj en el momento de su explosión tiene sombras, nosotros las hemos replicado, esta vez en color verde, para el 3, el 4 y las manecillas, y para el 5 que es sólo una sombra, porque el número ya ha salido disparado fuera del reloj:

¿Están listos vuestros relojes? ¿Los de los que habéis usado pintura ya se han secado? Pues venga, ¡a recortar! 

Ahora sólo queda una cosa, buscad un lugar liso en el que podáis apoyar la mitad superior del reloj y dejar la inferior colgando sin avisar a nadie y esperad a oír la sorpresa cuando de pronto vuestros mamás y papás se piensen que se han metido en un cuadro de Dalí. ¡Y podéis ir cambiándolo de sitio! Al final eso es justo lo que hace el tiempo…

Un toque de surrealismo a veces lo hace todo más normal 🙂

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