¡Hola, queridos artistas grandes y pequeños! Hoy vamos a proponer un reto milenario, pero primero veamos en qué consiste eso del zen. Es un sistema filosófico, escuela y estilo de vida que viene de oriente y que se remonta al siglo VI, ¡qué días aquéllos! Y resulta que la gente que lo practica busca encontrar la paz interior mediante diferentes técnicas y ejercicios. 

Imaginaos que alguien se pasa horas haciendo un dibujo con arena de distintas tonalidades, piedrecitas y tierra, y una vez lo ha terminado lo rasca todo con un rastrillo y lo borra. Pues en eso consiste uno de estos ejercicios zen, justo el mismo en el que nos vamos a inspirar hoy. 

Material:

  • TIERRA: Tenemos que pedirle a las mamás y papás que nos dejen coger tierra de alguna planta que tenga mucha, tierra que nos sobre y podamos utilizar. 
  • RECIPIENTE: Puede ser un tupper que hace tiempo que perdió su tapa y no sabe qué hacer con su existencia, una caja de zapatos (¡vacía, por favor!)… Básicamente un recipiente en el que poner la tierra.
  • “LÁPICES”: En realidad, un lápiz nos serviría para dibujar, pero podéis escoger cualquier herramienta que creáis que os será útil para conducir la tierra y configurar los trazos del dibujo. Nosotros hemos escogido una cucharita y un pequeño tenedor que hace mucho tiempo que se dedican a las manualidades en lugar de a la cocina. 
  • BASE: Para hacer el dibujo encima. Si tenéis algún cartón o madera grande ya os servirá, si es muy grande, podéis hacer el dibujo directamente encima; si no, podéis poner encima otra base más pequeña, sobre la que hacer el dibujo, una tapa de caja de zapatos girada, por ejemplo.
  • ¿PIEDRECITAS?: Si tenéis algunas disponibles, a lo mejor querréis usarlas para añadir algún detalle.
  • PAPEL DE COCINA: Con un trocito bastará.
  • LIMPIEZA: Y pulcritud, que si no las mamis y los papis no os dejarán hacer más retos… 

Vamos allá:

El proceso es muy sencillo. Colocáis la base o las bases sobre una superficie rígida, como una mesa o el suelo. Colocáis encima el recipiente con tierra y vuestros “lápices”. ¿Ya sabéis qué vais a dibujar? Entonces, coged puñaditos de tierra, ¡por eso hemos escogido una cucharita!, y los vais colocando sobre vuestra base, y dándoles forma para crear vuestra imagen. Realmente el secreto es la paciencia, bueno, eso y estar en un lugar sin viento… Podéis usar la misma tierra para rellenar los espacios que colorearíais. Os ponemos como ejemplo este oasis que hemos hecho, con una piedra haciendo de luna, ¡o de sol!:

¿Ya estáis? Pues ahora podéis pedirle a vuestros padres que hagan una foto de vuestra obra de arte antes del siguiente paso, que es unir toda la tierra con cuidado, levantar la base y, con ayuda del trocito de papel de cocina, devolver la tierra al recipiente. ¡Y ya podéis volver a empezar! Por cierto, ¿habíais visto alguna vez un cohete de tierra despegar?:

¡Ah!, y otra cosa, ya que con esta técnica hemos aprendido que nada es permanente…

…¡disfrutad del presente!

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