¡Hola, artistas de agua salada! Entre el título y el saludo, es posible que os venga alguna idea a la mente, ¿verdad?

¿Estáis pensando en loros que hablan y patas de palo? ¡Bien! ¿Estáis pensando también en barcos, naves y sirenas? ¡Genial! ¿Estáis pensando en una isla misteriosa en la que vivir mil aventuras? ¡Pues habéis dado en el clavo! Y es que hoy vamos a hacer un mapa del tesoro. Diseñaremos el mapa, crearemos un pergamino, ¡y surcaremos los siete mares! ¿Preparados? ¡Vamos allá!

Material imprescindible:

  • BASE: Hoja de papel, mejor que sea más fina que gruesa, porque nos interesa que se arrugue. También es preferible que sea como mínimo DIN A4 ¡O la más grande que encontréis!
  • BOLÍGRAFO DE TINTA: Negro, de un grosor más o menos normal. En el caso de que tengáis uno que sea resistente al agua, ¡utilizadlo! Que os irá perfecto.
  • TIJERAS: Para recortar.
  • ACUARELAS, AGUA Y PINCEL: Usaremos colores cálidos y terrosos.
  • TROCITO DE CARTULINA: Un trocito pequeñito.
  • TROCITO DE LANA: O de cordel, o de cinta…

Material adicional:

  • ROTULADORES DE COLORES: Por si al final queréis añadir algún detalle de color.
  • BLU-TACK: O cinta de pintor, sólo un pedacito.
  • SECADOR: Para los impacientes, pero pedídselo a los mamás y papás.

¡ATENCIÓN!: Si vuestro bolígrafo no es resistente al agua, empezad por la segunda parte, y seguid luego por la primera y la tercera, o se os estropeará el dibujo.

Procedimiento:

PRIMERA PARTE:

Como ya hemos dicho, vamos a hacer un mapa, pero vamos a aclarar que va a ser un mapa que encaje con vuestra casa. Un mapa de cómo sería vuestra casa si fuera una isla perdida en el océano. Así que para eso, lo primero es tener un plano de referencia con la distribución de vuestra casa. Nosotros nos hemos inventado una casa para hacer el ejemplo, en la que vivimos con nuestros padres y una hermanita imaginaria a la que hemos llamado Michel:

Hemos intentado poner varias habitaciones y espacios para daros ejemplos en el siguiente paso de por qué podéis cambiarlos, porque una vez tengáis el plano real claro, vamos a cambiar los nombres de las estancias por nombres más imaginativos. Eso es, toca pensar cosas que podríamos encontrar en una isla, relacionadas con lo que hay en las habitaciones reales y rebautizarlas para hacer el mapa más creíble. Mirad qué nombres hemos escogido para nuestras habitaciones, si los miráis detenidamente descubriréis que hemos decidido que nuestra isla misteriosa estaría flotando en el espacio exterior, ¡a lo mejor la vuestra también!:

Cómo nos gustaría saber qué es el laberinto de los Ploombys Cuadrifantes…

¿Tenemos los nombres que tendrán las zonas de nuestra isla? Pues venga, a coger la super hoja. ¿Listos? Pues lo primero que vamos a hacer es marcar el perfil del mapa dentro de la hoja, no hace falta que sea un rectángulo perfecto porque después lo vamos a retocar, mirad el nuestro:

Ahora toca dibujar dentro la isla, podéis copiar el plano original de vuestra casa pero aportándole curvas, para que dé más sensación de tierra en el mar. Después escribid en cada zona el nuevo nombre que le habéis dado. Nosotros hemos añadido con cada nombre pequeños símbolos relativos. Por ejemplo, hemos dibujado dos robots en el “Campamento robot”, un reloj de arena con alas en “El refugio de los viajeros del tiempo” y distintos métodos de transporte galáctico en el “Embarcadero y puerto espacial”. También hemos añadido algunos elementos fuera de la isla para futuras aventuras, como la “Luna 14”, “La Constelación huevo frito”, o el “Planeta aceituna”:

Siguiente paso, repasad con el bolígrafo el margen del mapa, para que parezca antiguo, aconsejamos que no lo hagáis recto, que añadáis algunos salientes hacia dentro y hacia afuera del mapa. Esto le dará un toque quemado y estropeado igual que el de cualquier mapa del tesoro que se precie. Cuando terminéis, recortad el mapa y repetid los márgenes negros por detrás:

Cuando tengáis todo esto, coged el trocito de cartón, con el bolígrafo y dibujad un símbolo que os recuerde a un tesoro, nosotros hemos escogido el típico cofre lleno de monedas. Después recortadlo:

SEGUNDA PARTE:

Ahora vamos a convertir nuestro mapa en un pergamino de hace siglos. Lo primero es escoger una zona o una base que se pueda manchar para ponernos a pintarlo. Nosotros hemos forrado con papel la mesa y hemos colocado encima las acuarelas, un vaso con agua para el pincel, el mapa y el símbolo del tesoro:

Para conseguir el color de pergamino usaremos alternativamente colores cálidos terrosos. Naranja, amarillo, ocre, marrón claro y marrón oscuro. El procedimiento es tan sencillo como mojar el pincel en el agua, coger uno de estos colores y hacer machas sobre la hoja. Como queráis, haciendo trazos alargados, dejando el pincel gotear sobre la hoja… Nosotros hemos empezado pintando con marrones más oscuros por los márgenes, luego hemos añadido los tonos más claros, acercándonos al centro. No os preocupéis por el agua porque cuando se seque todo le dará un toque arrugado genial a nuestro pergamino. La idea es que experimentéis con las acuarelas, ¡poned color en una zona y levantad el mapa y dejad que la pintura caiga sola!, ¡haced líneas sólo con agua sobre el color que se vaya secando y moved otra vez el mapa en todas direcciones! Repetid estos procesos cómo queráis, las veces que queráis y con los colores que queráis hasta que os guste el resultado. Esperad a que se seque o utilizad el secador. Después dadle la vuelta al mapa y repetid esta fase con la otra cara y pintad también el símbolo del tesoro por delante y por detrás. Si alguna zona os queda muy oscura, podréis aclararla con el pincel mojado sólo en agua. Nosotros hemos parado cuando se ha quedado todo así:

TERCERA PARTE:

Si queréis añadir algun detalle de color, ¡ahora es el momento! Luego, cuando el mapa ya esté listo, misterioso y antiguo, podéis jugar con alguien de la familia a escoger un tesoro y esconderlo por la casa. La persona que lo esconda puede coger el símbolo del tesoro y pegarlo con un poquito del blu-tack o la cinta de pintor en la zona del mapa en la que lo haya escondido. Así podréis mover el mapa y cambiar el tesoro de lugar tantas veces como queráis jugar. Si no tenéis ninguna de estas dos cosas, podéis dar la pista colocando el símbolo del tesoro sobre el mapa plano antes de que empiece la búsqueda y ya está:

Y ya sólo falta usar el trocito de lana, de cordel o de cinta, para recoger el mapa. Enrolladlo con mucho amor, hacedle un lacito con mucho cariño, y guardadlo en un lugar seguro y secreto, (¡o en la estantería!), para las próxima aventuras que os inventéis:

Al fin y al cabo, vosotros sois el mapa… ¡y también el tesoro!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.