¡Eso es! ¡Vamos a ponernos prehistóricos! ¿Cómo? Pues diseñándonos un taparrabos que… ¡no, que es broma! Vamos a ponernos prehistóricos creando nuestras propias pinturas rupestres.

¿Sabéis lo que son? Son los dibujos o bocetos que dejaron en algunas rocas, generalmente en cuevas y cavernas, algunos humanos realmente antiguos. Estas pinturas de la prehistoria se han mantenido conservadas hasta ahora gracias a haber sido hechas en lugares donde quedaban protegidas de la erosión por la naturaleza. Tienen unos 40.000 años de antigüedad y tienen también el honor de ser las primeras manifestaciones artísticas de las que se tiene constancia. En ellas solía representarse lo que se supone que eran elementos cotidianos de la vida en aquella época, como animales locales, miembros de distintas tribus, cazadores, soles… Y como nuestros queridos antepasados homo sapiens no tenían papelerías cercanas, tenían que hacerse ellos sus propias tintas, por eso casi todas las pinturas rupestres estaban dibujadas con el negro o con una gama más terrosa que incluía distintos tonos de marrón, rojo y naranja:

Material:

  • FOLIOS: Para entrenar nuestro arte antiguo.
  • PINTURAS RUPESTRES: O sea, de los colores que hemos dicho: negros, marrones, rojos y naranjas. Podéis usar el material que más os guste, pero recomendamos las acuarelas, que al ser líquidas, dan un toque muy rústico cuando se mezclan.
  • ROTULADORES: Mejor si son permanentes y de la gama de colores que hemos dicho. Nosotros sólo teníamos uno negro y uno rojo, así que esos son los que usamos.
  • PASTA DE MODELAR: O arcilla, o barro… Si tenéis, ¡perfecto!, porque vamos a hacer una cueva. ¿Dónde íbamos a dibujar las pinturas rupestres si no? Pero no os preocupéis si no tenéis, porque podéis centraros en hacer la parte del reto del folio, es decir, el PASO 2, y hacer el resto más adelante.
  • VASITO CON AGUA: Si queréis beber, que sean dos, porque uno lo necesitamos para ir mojándonos los dedos y evitar que se nos agriete la cueva mientras la moldeamos. ¡Más tarde lo necesitaréis también si escogéis usar acuarelas como nosotros!
  • PINTURAS: Para pintar la cueva. Podemos añadir más colores, aunque nosotros solo le hemos sumado el verde a nuestra paleta. Volvemos a recomendar las acuarelas para que la cueva quede con distintos tonos y el resultado final no sea de un color opaco.
  • PREMSA: ¡Claro que sí! ¡No vamos a dejar de reciclar ahora! Hoy las páginas de periódicos antiguos no tendrán un papel estelar, pero serán muy importantes porque los usaremos para no manchar nada.

Procedimiento:

PASO 1:

Escoged donde vais a crear vuestra cueva y cubrid la superficie con varias páginas de papel de diario. Poned encima la pasta de modelar. Nosotros gastamos todo el bloque porque no queríamos una cueva muy grande, pero tampoco muy pequeña, ya que recordad que una vez esté seca haremos dentro nuestras pinturas rupestres. Para hacer la cueva cogimos más o menos un tercio de la pasta y creamos una base redonda y plana, la hicimos bastante gruesa para que más tarde soportara el peso de las paredes y para que fuera más resistente. Después, casi todo el resto de la pasta lo usamos para levantar la cueva. Fuimos alzando la pared desde la base hacia arriba, también muy gruesa para que fuera fuerte. Le añadimos pasta mientras la levantábamos y la curvábamos hacia arriba y adelante:

Mientras la hacíamos no nos preocupábamos de que no fuera lisa, porque así obtendríamos el tacto rugoso de las rocas, eso sí, nos íbamos mojando levemente los dedos en el vasito de agua para acariciar un poco las zonas en las que se agrietaba. Una vez hecha la estructura básica, es decir, el suelo y la pared, añadimos en la parte interior toda la pasta que creíamos que hacía falta para que nuestra cueva también resistiera el paso de 40.000 años, y para que la pared fuera tan fuerte como la base. Cuando nos gustó el resultado, cogimos los trocitos de pasta que quedaron para hacer seis rocas que distribuimos y pegamos en distintos puntos, sin pegamento, ya que la propia pasta aún estaba húmeda:

PASO 2:

Después dejamos que nuestra cueva se secase, haced lo mismo con la vuestra, dejadla en algún lugar sobre los papeles de periódico según el tiempo que indique su envase. El nuestro indicaba 48 horas… Así que decidimos avanzar por otro lado, ¿a vosotros también os apetece?, ¡pues lavaos las manos y coged uno de vuestros folios! ¿Tenéis las pinturas de colores terrosos a mano? Pues ya podéis empezar a llenar la hoja de pinturas rupestres, nosotros reproducimos bastantes a partir de distintas imágenes reales de referencia y después pusimos la hoja a secar porque usamos acuarelas. Esta parte del proceso sólo es para practicar el tipo de trazo que usaban nuestros tatatatatatarequetequetatarabuelos, pero la verdad es que el resultado en sí podéis guardarlo como otra obra aparte. Mirad nuestras pruebas rupestres, ¡sólo nos inventamos uno de los dibujos!, a ver si adivináis cuál:

¡Pues no! ¡No nos inventamos los señores con cabeza de perro! El único elemento original de nuestra hoja es la planta naranja y roja… 

PASO 3:

Cuando vuestra cueva esté seca, toca pintarla. Nosotros volvimos a coger las acuarelas y usamos diferentes capas de negro para el exterior y para el interior. El suelo lo pintamos con tres capas distintas: primero marrón, luego negro, y verde oscuro para el final. También hicimos capas con las rocas: marrón, negro, algún toque de amarillo, y marrón otra vez. Dejaos llevar por la magia del pincel y escuchad qué colores os pide vuestra cueva. La nuestra quedó así:

PASO 4:

Cuando el color ya estaba fijo en la cueva cogimos los rotuladores permanentes para hacer por fin las pinturas rupestres. Decidimos hacerlo con este material porque necesitábamos más precisión al tener que hacer el dibujo en una pared inclinada de una cueva pequeñita, por eso preferimos no usar ningún material que fuera demasiado débil o que pudiese gotear. Usamos los permanentes porque creíamos que su trazo sería más fuerte, pero si no tenéis de éstos, seguramente con rotuladores normales también quedará genial. ¿Y qué dibujamos? Pues volvimos a por nuestra hoja de pruebas rupestres para inspirarnos y terminamos recreando un gran sol con el color rojo, brillando sobre dos personas con lanza y escudo, (¡aunque también podría ser que lo que lleven sean dos pinceles gigantes y dos grandes lienzos!) Aquí están:

¡Y listo! ¡Ya tenéis vuestra pequeña cueva con pinturas rupestres! Podéis usarla de decoración, para convertirla en la casa de algún muñeco o en su base secreta, para guardar cositas dentro… Nosotros pensamos que como en aquella época estaban tan de moda las hogueras, sería gracioso ponerle una velita dentro y encenderla, eso sí, ¡atención! si le dais este uso, ¡primero pedídselo a vuestras mamás y papás! Y si les parece buena idea, recomendamos que la velita esté lo más alejada del fondo de la cueva que pueda ser, para que no se cree un humo que manche ni su pared ni su techo:

¡Nos vemos muy pronto, queridos artistas! ¡Antes de 40.000 años, seguro! 😛

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